GRAN gesto de ‘Tito’ Trinidad

tito-y-sergio

Foto por Manuel Esquivel, escrito por Bayron Saavedra de www.laprensa.com.ni

En la vida del hombre hay pocos recuerdos bien enraizados. Y Sergio Moncada Mora, un joven sin una pierna, que se mueve y trabaja con la ayuda de dos muletas, esconderá en lo profundo de su memoria el día que conoció a Félix ‘Tito’ Trinidad, en su faena de limpiador de vidrios en los semáforos de Managua, y más aún, no se le olvidará el gesto de recibir dinero de las manos de una leyenda del boxeo mundial.

Sergio le sacó a “Tito” el lado humano la mañana de este sábado, cuando el tres veces campeón del mundo depositaba una ofrenda floral a los pies del monumento del gran Alexis Argüello, en la Plaza de las Victorias, mientras él, debajo de un sol que no hacía daño, sentía curiosidad de la multitud que lo rodeaba, y sin decir nada, llamó su atención. Sergio no quería acercarse, aun cuando “Tito” se lo pedía, por el miedo que carga a ser rechazado.“No me le acercaba porque me daba miedo, pero la gente me animó. Es primera vez en mi vida que lo veo. Me llamó, nos tomamos fotos y ayudó a una persona como yo, alguien con discapacidad”, diría luego Sergio, situado a un pasito del llanto y con sus ojos brillantes, apoyando su cuerpo sobre las muletas, que son los más parecido a un par de amigas, y en sus manos sostenía una botella y un rodillo limpia vidrios.

Un peleador de la vida

“Tú eres un peleador de la vida, Sergio. Lo más probable es que no te vuelva a ver nunca, pero quiero que sepas que te llevaré en mis oraciones. Sigue pa’lante y no te dejes vencer por nada”, le dijo “Tito”, después de abrazarlo y de entregarle un rollito de billetes, que el muchacho metió en su calzoneta de fondo blanco y flores azules.Sergio no se lo dijo, tampoco “Tito” se lo preguntó. Sergio es un hombre que vive solo, en el barrio 31 Aniversario de Managua, en un cuarto que alquila. No tiene hijos ni esposa. Y desde muy temprano trabaja en los semáforos. Hace once años comenzó vendiendo agua helada ahí mismo, pero en el año 2010 una camioneta lo atropelló y salió del hospital sin su pierna derecha, se entristeció, pero no se dio por vencido.“Fue cuando me decidí a limpiar vidrios”, cuenta Sergio, quien tuvo un día muy distinto a los demás. En ese mismo punto donde un día se encontró con la desgracia, siete años después Sergio ha tenido la dicha de ser ayudado por “Tito”, quien se despidió de él haciéndole la promesa de que estará pendiente de él. “Escríbeme y yo te respondo en seguida”, le dijo.

Una promesa

Félix, quien se movilizaba por la capital a bordo de una camioneta negra cerrada, le entregó a Sergio un papel, que representa la esperanza de uno de ser ayudado y el compromiso del otro por hacerlo. “Él me regaló su correo de Facebook, y me dijo que si necesitaba algo que le escribiera. Le voy a escribir cuando vaya a un ciber”, comentó Sergio, guardando como tesoro el trocito de papel.Sergio se cubría del sol con una gorra celeste y un mechón de pelo le caía sobre la cara. Sus ojos pequeños y achinados, más la forma de su mentón, de inmediato sugerían la idea de que bien hubiera podido nacer en Filipinas.“Tito no me humilló ni me dijo nada, me abrazó. No miró mi apariencia, gracias a Dios. Es una persona de buen corazón, le deseo suerte, por primera vez en mi vida conocí a un campeón. Me sentía nervioso. Dios le tocó el corazón para que me ayudara. Hay mucha gente con dinero y no toman en cuenta a los demás”, declaró Sergio.“Tito” se marchó del monumento de Alexis Argüello, tras haber colocado la ofrenda floral. El libreto de actividades que debía cumplir era amplio y se fue. Pero en ese lugar quedó Sergio, con los ojos vidriosos, blancos y poderosos como dos perlas, y por la sonrisa que mostraba, lo más seguro es que en su corazón estaba feliz.

Leave a Reply

Your email address will not be published.